Fran Escribá lo está consiguiendo. La victoria del Elche por 0-1 en Ipurúa ha conseguido que el conjunto ilicitano coja una distancia de cuatro puntos con los puestos de descenso, algo realmente impensable hace unos meses.

Y es que el equipo ha seguido creyendo y buscando resultados en cada partido jugando cada balón como si fuera el último. Es cierto que el juego no es el más atractivo del campeonato, pero no lo es menos que el Elche es un equipo que alterna fases de juego directo con momentos de juego combinativo dentro de los partidos. Con una plantilla corta aderezada con las lesiones de jugadores importantes como Pedro Mosquera, se puede decir que estar fuera del descenso con un colchón de más de un partido se puede calificar casi de milagro.

Es evidente que el Elche tiene uno de los presupuestos más bajos de primera. El club, la ciudad y la plantilla lo saben y, conscientes de ello, saben que la única manera de sacar adelante el proyecto es arrimando todos el hombro. Ahí es donde entra Fran Escribá. El hombre que ascendió con el equipo a la Liga BBVA en contra de las apuestas, el entrenador que mantuvo al Elche la pasada campaña y el que, con más de media liga disputada, de momento mantiene al conjunto alicantino fuera de los puestos de descenso con cierta ventaja sobre sus perseguidores. Ha convencido a los jugadores de que hay que ir paso a paso, partido a partido, balón a balón, para conseguir los objetivos. Y vaya si lo están haciendo.

Defensivamente el equipo está siendo muy fiable. Con Damián Suárez como un fijo en el lateral al igual que Enzo Roco y Lombán en el eje, Edu Albácar y Domingo Cisma son los que más rotan de una fiable defensa que en Ipurúa pasó momentos de agobio que Tyton resolvió a la perfección. En la medular, ante la baja de Mosquera, Adrián y Pasalic juegan prácticamente sin recambio intentando destruir y construir con el mayor acierto y en zona ofensiva Fajr, Víctor Rodríguez, Aarón y Jonathas están siendo los más habituales con las opciones de Rodrigues, Coro o Cristian Herrera desde el banquillo. Con lo puesto, con poco fondo de armario pero con mucho trabajo e ilusión que está ayudando a sacar grandes resultados. Dos victorias consecutivas fundamentales en la carrera por la salvación.

En definitiva, parece que el Elche, dificultades económicas a un lado, está empeñado en mantenerse en la Liga BBVA. Ahora mismo, los mimbres están puestos para conseguirlo. El equipo ha adquirido una regularidad de rendimiento que está haciendo que los resultados sean los esperados. Ratos de buen juego, ratos de sufrimiento y ratos de fútbol directo pero, al fin y al cabo, una continuidad a la hora de competir que está llenando de ilusión a la afición. Una afición que está cada vez más convencida de que Fran Escribá obrará el milagro. Porque nadie se tiene que olvidar del técnico que nos ha traído hasta aquí y el mérito que ello conlleva.